Restaurando la Oración – Apóstol Miguel Bogaert

Esta enseñanza es importante porque no todo el mundo ora, aun diciendo que es creyente, hijo de Dios, no todo el mundo ora. La oración es la cosa más importante que hay. Si usted es creyente y no ora, es como si usted no respirara.

Todo verdadero creyente entra en el sistema de la oración. Orar es un estilo de vida porque sabe que orar es entrar en comunión con Dios; orar es relacionarse con Dios. El canal de relación con Dios, es la oración.

El orar te asegura las bendiciones y las respuestas. Todas las respuestas que Dios tiene a tus inquietudes y necesidades, solamente el canal es la oración.  La oración mueve montañas. La oración es parte de tu carácter y tu personalidad como creyente. La oración atrae el poder y la autoridad de Dios a tu vida, por eso usted va a ver que la gente que más ora es la que más autoridad y poder tiene.  La oración atrae una vestidura especial de favor y gracia sobre el creyente.

Marcos 11:23 dice: 

23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.  

Es importante que usted entienda aquí que está hablando de la oración, del poder y la autoridad de la oración, y fíjese como conecta la oración con el corazón, dice “y no dudare en su corazón”; estosignifica que mucho de los motivos por lo que nosotros no oramos, no está en nuestra mente, sino está en lo que hay en nuestro corazón. Cuando en tu corazón la presencia es Dios, cuando en tu corazón la presencia es el Espíritu Santo, cuando en tu corazón es la presencia del amor de Jesús, usted es un fanático de la oración. Usted come, duerme y vive por la oración, pero cuando tienes un corazón con problemas, enfermo, entonces tendrás problemas con Dios y no podrás orar.

Tu corazón deja mucho que decir, ¿qué hay en tu corazón? No todo el mundo que tiene un corazón con envidia, con celos, con ira, con cosas feas, puede entrar en la Presencia ni anhelar la comunión con Dios. Lo que hay en tu corazón hace que tu relación con Dios sea una conveniencia a favor tuyo.

Versículo 24 dice:  24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. 

Ahora te pregunto, te das cuenta cuál es el problema del creyente de no tener lo que necesita, lo quiere, no es un problema cualquiera, el problema es que usted no ora.   Mi oración depende de cómo esté mi corazón.  

Versículo 25:  25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas”.

Dice la palabra que cuando traigas tu ofrenda, debes ponerte a cuenta con tu hermano porque si no su ofrenda no es grata.  Mira la situación, dice que, para nosotros traerle ofrenda a Dios, no solamente ofrenda financiera, sino también ofrenda de adoración, ofrenda de alabanza, ofrenda de obras, dice que, para ser agradable a Dios, usted primero debe ir a ponerse a cuenta con el que usted tienes problemas, pero luego dice que, para usted orar, debe perdonar.

¿Cómo está tu corazón? Mira lo que dice el Salmos 66:18: 

18 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado.  

La Palabra iniquidad se llama raíz de pecado; iniquidad significa pecado, ofensa. Cuando usted ve a una persona que tiene problemas con tanta gente, odiando, por más que ore, no llega a Dios.  La gente que está en pecado, que tiene un corazón ofendido, un corazón enfermo, su oración no llega a Dios.  Por eso, Jesús era escuchado todo el tiempo, aún en la cruz, pudo decir: “perdónalos que no saben lo que hacen”.   El diácono Esteban, estaba lapidado a pedradas, dijo: “perdónalos que no saben lo que hacen”.       El único secreto para que Dios te escuche, es un corazón limpio y sano, y me preguntarás, ¿Pastor y todo el mundo tiene un corazón limpio y sano? No, pero la intención de limpiarlo, la intención de sanarlo hace que tu oración Dios la escuche.

Versículos 19-20:19Mas ciertamente me escuchó Dios; Atendió a la voz de mi súplica. 20 Bendito sea Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia”.

Dios lo escuchó, porque no miró la iniquidad que había en su corazón, porque le pidió perdón a Dios, se puso a cuenta con Dios antes de entrar a adorar, por eso orar es diferente a rezar.

De tu corazón sale la conexión para la oración; y de la oración, te conectas con la misericordia de Dios. ¿Cuál es la misericordia de Dios? ¿A qué le podemos llamar misericordia? Misericordia es la antesala de la gracia, que Dios sabiendo aun lo que tú eres, Él tiene misericordia, te perdona, y te mete en la gracia.

¿Sabes qué es misericordia? Cuando Dios te ve postrado, llorando, porque has ofendido, porque has perdonado, poniéndote a cuenta, bregando con tu iniquidad, con tu pecado, y después que te pones a cuentas, empiezas a adorarlo, a alabar Sus proezas, alabar lo que Él es y luego empiezas a adorarlo, y después a orar, orar, ¿sabes qué te digo? Ahí viene la misericordia, el favor y la gracia de Dios, tus bendiciones llegan, tus problemas se resuelven, lo que tú esperabas Dios te lo trae, es por eso que tenemos que entender la importancia del orar.  Hay gente que todavía no sabe orar y tienen años en las iglesias. Tienes que provocar un corazón, tienes que bregar con tu corazón.   Corazón –oración; oración -misericordia

El problema de nosotros es que queremos manifestar el poder de Dios antes de manifestar a Dios en nosotros, ¿y cómo lo manifestamos? Orando, teniendo una comunión y una relación con Él.  Usted no puede tener nada de alguien que usted no conozca y se relacione.  

El reino de Dios es tan importante, que solo se mueve a través de la oración.  No hay otra forma, usted puede tener todo el dinero que quiera, hacer todas las obras que quiera, hacer todo lo que quiera, pero la única maquinaria que mueve el reino de Dios en los hombres, se llama la oración.  Eso fue lo que vino Jesús a enseñar, por eso la oración era Su carácter, Su personalidad, a tal punto que vino a la tierra a enseñarnos a cómo orar, a cómo movernos en el reino,  y ahora está a la diestra del Padre intercediendo por nosotros.  Entró en otro nivel de la oración que es la intercesión.

Hebreos 7:22-25 dice: 

22 Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. 23 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; 24 mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; 25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”. 

Los sacerdotes se morían, pero Jesucristo es el sumo sacerdote, que no muere, es eterno, es inmutable, no tiene cambio ni variación, es el mismo siempre. Yo te pregunto, ¿qué es mejor, haber visto a Jesús físicamente, haber estado con Él, o verlo espiritualmente y estar en el espíritu con Él? Dice la Palabra, “Bienaventurado los que creyeron y no lo vieron”.  Si usted quiere verlo tiene que orar, tiene que interceder, tiene que cambiar el sistema de ser creyente; tu oración te introduce en Su presencia.

Jesús no solamente ora, sino que intercede.   La intercesión es una oración más profunda. ¿Qué nivel de profundidad tiene la intercesión?  Cuando usted es un intercesor mata el egoísmo, porque el intercesor siempre está en la brecha por otros.  Jesús está en la brecha por otros, pero no solamente Jesús, sino también el Espíritu Santo.  

Romanos 8:26 dice: 

“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” 

Si el Espíritu está intercediendo por usted con gemidos indecibles, imagínese cuando usted se mete en el espíritu, el gozo que él recibiría, de ver que fuiste a Su presencia; de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades. ¿Por qué te afanas en vivir en el plano natural? Usted sabía que mientras más tiempo tienes con Dios, menos tiempo tienes que bregar con el hombre. Jesús ora e intercede por mí, al igual que el Espíritu Santo.

Piensa, ¿Qué hay en tu corazón que no te permite abrir la ventana de la oración, que te conecta con tu creador, aun tu leyendo la Palabra que te fortalece en tus debilidades, aun tu sabiendo que tus necesidades están ahí?

Hay algunas condiciones para una oración efectiva: 

  1. Tener un corazón sin ofensas, un corazón sano.

El punto clave es que Dios vea la intención de sanar tu corazón, tu intención de perdonar, tu intención de ser diferente. Dios no mira actos, Dios mira intenciones, ¿Sabes por qué? Porque Dios sabe que cuando viene el proceso del acto, hay debilidades y ataques en nosotros, y por eso es Su misericordia.  Dios no nos ve como un producto en proceso, sino como un producto terminado.

  1. Tener fe, porque la fe es un don divino, y la única llave del cielo, es la fe.

Lo único que Dios te dio después de su espíritu divino, es una fe divina. Sin fe usted no entra en la oración real.

1 Timoteo 3:9 dice: 

“Que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia”. 

Mi oración depende de cómo esté mi corazón, y mi fe depende de cómo esté mi conciencia.

El problema no es que oren por ti para que Dios te dé fe, sino que tienes que limpiar tu conciencia. A la fe ser divina, tiene que encontrar un lugar limpio, por eso el apóstol Pablo limpió su conciencia y fue el hombre que más libros escribió, era el hombre que más fe tenía sin haber estado con Jesús; él entendió que la fe era divina, a tal punto que dijo que su conciencia da testimonio al espíritu.  No podemos tener fe mientras tengamos una conciencia podrida, por eso se nos hace tan difícil amar a la gente en la iglesia, por eso se nos hace tan difícil entender la dimensión de lo espiritual.

Mientras usted no limpie su conciencia estará atado a lo natural y terrenal, pero cuando usted empieza a limpiar su conciencia y a encontrarse con usted mismo, cuando usted empieza a echar su pleito con toda la podredumbre que tiene en su conciencia, entonces usted se aligerará para luego comenzar su espíritu a crecer.

La fe es importante. Efesios 6:16 dice:  

“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. 

Tu escudo es la fe, por eso le crees todos los pensamientos que satanás te manda.  Tu fe es lo que te va a dar la fuerza para pelear las tentaciones, para pelear esos pensamientos.

La fe es divina, te conecta con el cielo, la fe te conecta con lo sobrenatural, hace que tu oración doblegue a las tinieblas.

Tenemos que entender el concepto de escudo, “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. ¿Sabes qué son dardos de fuego? Son pensamientos que se anidan en tu mente.  Un dardo de fuego, son pensamientos de que no puedes hacer algo, que no sirves para algo, que es imposible, pero si le metes fe y dices: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, no me digas que no lo puedes hacer. Si Abraham hubiera pensado eso, nosotros no estuviéramos aquí.

Por eso Abraham fue justificado por la fe y a eso vino Cristo a justificarnos por la fe, a hacernos justos por la fe.  Cómo podemos orar si no tenemos fe, cómo podemos orar si no creemos en quién oramos, cómo puedes orar en alguien que no tienes comunión para conocerlo y entenderlo, no podemos.

Ejemplo, si te digo que te sientes en una silla y me dices que no, que se puede romper, ¿cómo sabes si se va a romper, si no la has conocido y no la has probado? Si te sientas y no se rompe, la conociste y la entendiste; y si se rompe, la conociste y la entendiste también.  ¿Sabes lo que te estoy enseñando con esto? Que la fe es divina, pero tiene que tener riesgo, porque sin riesgo no hay fe. Es muy fácil decir que tienes fe cuando todo está bien, cuando no hay problemas.  Usted necesita correr riesgo cuando ora, cuando intercede, cuando decreta, cuando declara.  Sin riesgo no hay fe.  Es muy fácil diezmar y ofrendar cuando te sobra, ¿Sabes cuándo no es fácil? Cuando lo haces y corres el riesgo de quedarte sin nada.

2 Corintios 5:7 dice: 

“porque por fe andamos, no por vista”. 

Así anda toda la iglesia, por vista.  Esto no es por vista; el mundo espiritual no es por vista. Cuando usted tiene una fe genuina, usted no necesita señales, usted sabe que es. ¿Sabes por qué Jesús hacia señales, prodigios y maravillas, para que la gente creyera en Él.   Lo mismo pasó con Moisés, hizo grandes milagros para que el pueblo creyera, y ni así creyeron, murieron en el desierto, porque su conciencia los ataba a lo natural. Por eso es que si no trabajas tu conciencia en el espíritu, siempre va a estar a favor de tu conveniencia y todo lo que está a tu conveniencia significa carne, tu alma. Por eso Pablo pudo decir ya no vivo yo

Hay gente que dice tiene fe en Dios, pero quiere que Él lo haga todo. ¿Cuál es el problema de la conciencia? Es tan vil, que te entenebrece tus pensamientos y no te hace ver tu condición.

No hay fe sin sacrificio. La fe se activa cuando Dios ve sacrificio, tu disposición e intención.

Hebreos 11:6 dice:  

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. 

  1. Tener fe para creer que Dios te oye, aunque no tenga respuesta.
  1. Confiar en Dios. Confianza no es más que las expresiones de experiencias vividas con algo o con alguien.

Jeremías 17:7 dice: 

“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová”. 

Salmos 37:5 dice:  

“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.” 

Hebreos 10:35 dice: 

“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;”. 

Juan 11:41-42 dice: 

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado”. 

Cada vez que usted ore y reciba algo de Dios, siempre hay un espíritu de gratitud a Dios.

Mateo 6:7 dice: 

“Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos”. 

Isaías 56:7 dice: 

“yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”. 

1 Corintios 6:19 dice: 

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”. 

Apocalipsis 21:3 dice:  

“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”. 

2 Corintios 5:1 dice:  

“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos”. 

En la tierra usted es tabernáculo del Espíritu Santo. En la resurrección usted será casa de Dios.

El único trabajo que te hace acepto a Dios, se llama la oración.

Amós 9:11 dice:  

“En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado;”. 

Hechos 15:12-17 dice: 

12 Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles. 13 Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. 14 Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. 15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: 16Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar, 17 Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre”. 

Reedificar el tabernáculo de David, es cambiar la adoración.

Salmos 96:1 dice: 

“Cantad a Jehová cántico nuevo; Cantad a Jehová, toda la tierra”.

Entramos en un cántico nuevo cuando hemos orado, cuando tenemos el corazón limpio, cuando tenemos fe, confianza.

Salmos 149:1 dice: 

“Cantad a Jehová cántico nuevo; Su alabanza sea en la congregación de los santos”. 

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