“Rompiendo los paradigmas y estructuras mentales” – Apóstol Miguel Bogaert

Cuando venimos a la iglesia nos damos cuenta de nuestra condición y conforme vamos escuchando la Palabra, vemos las estructuras y pensamientos con las que venimos. Si somos sabios escuchando la palabra de Dios, identificamos poco a poco las estructuras y paradigmas que el mundo nos ha puesto como si fueran moldes que nos han acomodado a las exigencias del mundo.

Estas estructuras hacen difícil nuestra relación con Dios, y esto es, primero porque la Palabra siempre va a pelear con nuestras estructuras, pensamientos y paradigmas. Necesitamos tomar la decisión de hacer el cambio. Nadie puede obligarnos a ello, solamente nosotros podemos hacerlo.

El mismo Dios que dice la Biblia que nos sana, nos protege, nos cuida y nos ama lo conocemos a través de una relación. Reino es relación. Si queremos saborear lo que es el reino de Dios, tenemos que tener una relación con Él. Si no cambiamos nuestros pensamientos y paradigmas, nuestra relación con Dios siempre será mala. 

 

Esta forma de pensar nos lleva a vivir con doblez de ánimo, nos lleva a vivir una vida paralela en todos los sentidos. Toda la mentalidad que tenemos impuesta por el mundo no viene de Dios.

Proverbios 23:7 (RV1960) “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo.

Conforme sean tus pensamientos, así serás.

Proverbios 12:5 (RV1960) “Los pensamientos de los justos son rectitud;
mas los consejos de los impíos, engaño”.

En la iglesia hay creyentes y también impíos. Estos impíos son los mismos que aconsejan para que permanezcas con las pasadas estructuras del mundo. Cuando usted conoce alguien en la iglesia, tiene que conocer sus frutos. Son muchas las personas que están dando consejos en la iglesia y no son más que impíos usados por Satanás para desenfocarte. El consejo de este tipo de personas siempre es para hacerte sentir bien, porque su objetivo es que estés con ellos.

¿Cómo vas a permitir que te aconseje alguien que no tiene frutos? Si te van a aconsejar sobre matrimonio o finanzas, observa su propia relación y prosperidad.

Nunca vas poder ser radical hasta que no tengas tus propias convicciones. Con todo lo relacionado a Dios, yo soy radical porque mis convicciones en Él están claras. No puedes ser radical, si no tienes carácter y otro siempre decidirá por ti.

La iglesia está llena de gente contaminante por su rebeldía y malas actitudes. Estos que contaminan luego también burlan porque manipulan. En ocasiones nos encontramos con personas muy metidas con Dios, se involucran en una relación contaminante y dejan de estar metidos con Dios. El contaminante es como una tinta negra que donde quiera que cae, mancha.

Estas personas pueden tener un propósito grande en Dios y por esa relación contaminante sueltan a Dios. El contaminante siempre dice estar cerca de Dios y es el que más lejos está.

Un paradigma es una estructura mental con una mente rígida que no cede, es limitante y siempre se resiste a los cambios. Muchas personas que prefieren irse de la iglesia porque la Palabra sigue confrontándolos pero no quieren cambiar.

¿Cómo saber si la iglesia en la que estás es la correcta? Lo es, si te exige crecimiento y cambio. Si no lo hacen, no te están valorando. Si en la iglesia en la que estás te están exigiendo intimidad con Dios y que dejes el pecado, en esa iglesia te están amando y quieren lo mejor para ti.

Estuve en una iglesia donde por 14 años nunca me exigieron nada. Encontré al apóstol Guillermo Maldonado, quien me llamó hijo y me dijo cambiaría mis vestiduras. Y cada vez que visitaba Miami y le decía lo que estaba haciendo, él me retaba y me pedía más. Hoy somos lo que somos porque alguien me exigió y me lanzó.

Las estructuras oprimen nuestro nivel de esperanza. Estás en la iglesia, pero no crees que puedas ser sano, ves las sanidades y milagros, pero no crees tú poder recibir también.

Por no cambiar no conocemos la virtud del compromiso, es por eso que hay personas que nunca se comprometen. Dios nos bendice conforme al compromiso que tenemos. Las estructuras mentales nos hacen ser conformistas, nos dicen que estamos mal y no nos importa, preferimos permanecer en la misma situación.

El conformista tiene la mente pasiva y una mente pasiva es el caldo de cultivo más fértil para que el diablo ponga en nosotros sus pensamientos. Los pasivos y conformistas son los que saltan de iglesia en iglesia y son los que siempre tienen problemas.

Los conformistas no alcanzan a ver la grandeza de Dios ni le dan oportunidad al cambio que Dios quiere para tu vida. ¿Cuándo eres conformista? Cuando no te involucras en la visión. No seas pasivo, involúcrate en las actividades de la iglesia, los eventos que hacemos, en las Casas de Paz; si tienes una casa donde quepan más de 20 personas, ofrécela como anfitrión, con eso, estás llevando la iglesia a tu casa y será de bendición para los tuyos.

Cuando tu mente está pasiva, Dios no puede trabajar contigo. Una mente pasiva siempre ve lo negativo primero. Una mente pasiva es la dimensión de más baja autoestima de tu propia mente, sin embargo, cuando tu autoestima es alta está trabajando al mil por uno, no te paras y te conviertes en un desvergonzado santo.

Isaías dijo ´heme aquí´ pero antes de hacerlo tuvieron que poner en su boca carbón encendido para limpiar sus palabras, con este carbón removieron todas sus estructuras. El sistema nos lleva a ser conformistas y religiosos, una vez nos proponemos ser diferentes se levanta la presión de grupo y llega la persecución.

Cuando te decides a cambiar incluso los familiares te van a perseguir. Rompe con las estructuras y hazte un hombre de Dios radical, llénate de convicción por las cosas de Dios y que nada te haga dejar esa convicción. Cuando tienes convicción encontraste algo porque morir.

Si no se ha levantado nada en tu contra, revísate, puede ser que te hayas hecho eco del mundo. Hoy te digo, no cambies tu convicción y compromiso porque Dios te va a bendecir.

Hay mujeres que han permitido que sus esposos las saquen de la iglesia y hoy están ambos en el mundo; si esas mujeres, por el contrario, hubieran mantenido su convicción y se hubieran mantenido orando, hubieran alcanzado su rompimiento. Dios busca personas que no les tiemble el pulso para darle a Él lo que le corresponde.

El conformismo nos estanca y atrasa. 

El primer paso para entrar a la pasividad es la religiosidad. Muchos creyentes diciendo que Dios les habló para que ya no se alquilaran más y talvez no tienen dinero ni para un taxi. Dios dice que el que no trabaje que no coma.

Cuando somos diferentes se levanta la presión porque vamos en contra de la corriente. Hay grupos que te sacarán de su presencia cuando tú decides romper con un paradigma; hay amigos que te van a dejar. Lo más lindo que Dios tiene es que cuando te haces radical en Él, Él mismo la quita de tu camino. Dios cambia tu entorno cuando tú decides cambiar. 

Si cedemos al cambio que Dios nos propone, Él pondrá a nuestro alrededor personas que sí nos van a ayudar.

Atacaron a Jesús porque Él fue radical y diferente. Él dijo mi comida es hacer la voluntad de mi Padre. Jesús no tenía doble vida y con tan sólo 12 años dijo que en los negocios de Su padre estaba.

Cuando eres radical en Dios, prepárate que el Espíritu Santo estará detrás de ti. 

Todos los que ejercen este tipo de mentalidad pasiva son egoístas, lo que quieren es que te muevas en el mismo nivel de ellos.

Conformismo es aceptar la situación y la condición en que vivimos sin creer que hay algo mejor para nosotros en el futuro. El conformismo no nos deja luchar ni prepararnos porque estamos esclavizados y acomodados. No hay un ser que se acomode más que el hombre. Muchos en esta iglesia llevan mucho tiempo con su matrimonio en un mismo estado y no creen que pueda cambiar, ni siquiera muestran la intención de ir a la conferencia de Plenitud para buscar un cambio.

Lo contrario de conformismo es contentamiento, que es la habilidad de estar contento en cualquier situación.

Filipenses 4:11-13 (RV1960) “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Sin importar mi situación puedo contentarme, porque tengo esperanza de que viene algo nuevo.

Lo opuesto a conformismo es ser radical. Radical es alguien que desea un cambio extremo en su situación presente. El cristianismo sin radicalismo es pura religión. Cuando no somos radicales con Dios, somos religiosos.

Radical es cumplir la visión de Dios en tu vida. Radical es ser diferente a los demás. La gente radical sabe lo que quiere y lo mantiene, no tienen temor en hacer lo que otros no hacen. Los radicales siempre hacen cosas que otros no hacen.

¿Cómo sacamos estas estructuras y paradigmas de nuestra mente? 

  1. Reconoce que lo tienes y enfréntate a ti mismo. Suelta el orgullo y reconoce que necesitas ser libre.

El pueblo de Israel salió de Egipto, pero siguió pensando igual que cuando era esclavo. Salieron de Egipto, pero Egipto no salió de ellos. De la misma manera vemos a muchos sentados en la iglesia porque dejaron el mundo, pero el mundo no ha salido de ellos. ¿Cuándo vas a empezar y a decidir marcar una diferencia? Proponte ser el mejor de tu familia, aunque en tu familia todos se hayan divorciado, declara que tú no harás lo mismo, si en tu familia nadie ha estudiado y tenido un título universitario, declara y proponte que tú si los vas a tener.

  1. Pídele al Espíritu Santo que rompa esas estructuras.

Hay gente en la iglesia que habla del Espíritu Santo sin embargo no hablan su idioma. Nuestros frutos hablarán de si estamos hablando su idioma.

  1. Empezar a creer en los milagros y las sanidades, empezar a creer en lo profético. Esto es el idioma del Espíritu Santo, es integridad y honestidad, fidelidad y lealtad, amor y benignidad. Si escuchamos una palabra profética, debemos creer y hacerla parte nuestra.

¿Crees que los celos y la envidia son parte de su idioma, o talvez la traición y la ira? Las estructuras y los paradigmas no nos permiten hablar el idioma de Dios ni ver el nivel de expansión que Él quiere para nuestras vidas.

Estamos muy pendientes de los demás y por eso no somos radicales. Un hombre no es completamente aceptado hasta que no es totalmente rechazado. No te preocupes de lo que digan los demás, preocúpate de ser tú en Dios. Sé radical y deja el humanismo. Dios marcará la ruta de tu destino.

Tenemos que ser líderes radicales que cuando nos critiquen y persigan, sepamos quiénes somos. Pablo dijo que si agradaba a los hombres, no agradaba a Dios.

Éxodo 32: 21 (RV1960) “Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado?”

Aquí vemos que la presión de grupo hizo que Aarón cambiara su convicción, aquí se demostró que él no estaba siendo radical. El pueblo tomó todo el oro e hizo un dios visible.

Ten cuidado con quién te juntas que no te haga presión para que abortes tu propósito y destino. Tantos jóvenes perdiendo su llamado por la presión de unos cuantos a su alrededor.

El tiempo es el mejor aliado de lo bueno y de lo malo. 

Mis hijos hoy son radicales porque yo soy radical. En mi casa se hace lo que yo enseño y nadie más puede hacer nada que no haya sido enseñado por mí y si lo intentan hay problema, porque se encuentran con un radical. Prefiero ser odiado por ser radical que tener a mi lado un grupo de hipócritas que me alaben por yo decir y hacer lo que ellos quieren.

Muchas veces no nos damos cuenta estos moldes que el mundo no ha puesto. Dios no nos ha llamado para sufrir toda la vida. Los que sufren toda la vida, lo hacen porque en el fondo están acomodados y tienen un espíritu de conformismo.

El único que puede estar triste es el diablo, los hijos de Dios no.

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