“La gracia te bendice” – Mensaje del apóstol Miguel Bogaert

Somos bendecidos cuando somos agradecidos con Dios. Muchas personas cuando ven que Dios no les contesta ni da respuesta a lo que han pedido, piensan que Dios es el problema, o la iglesia, o incluso el pastor. El problema somos nosotros mismos.

 

Quiero enseñarte cómo puedes ser bendecido a través de la gracia.

 

Juan 10:7 (RV1960) “Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

 

Nuestro Cristo nos da vida y vida en abundancia. Una vida en abundancia nos habla de paz y de no vivir en necesidad. Vida en abundancia significa que todo está bien, que no vives en estrés, que tienes confianza.

 

Esta abundancia, en el vocablo griego se dice perissos y significa excelso, rebosante, extraordinario y sobreabundante. La revelación de Dios es lo que nos lleva a vivir en este tipo de abundancia, y este es el poder de la gracia.

 

En el Nuevo Testamento la palabra Gracia es shari, se traduce como algo que se otorga gratuitamente, trae delicia, abundancia y da belleza a la personalidad. El que camina en el poder de la gracia es bendito. La gracia de Dios es un poder.

 

Muchos no disfrutamos la vida en Cristo, siempre con problemas y en necesidad, viviendo inconformes. Creemos en Dios y en lo profético, pero no vivimos de lo que Él dice. ¿Qué es lo que no nos permite tener la abundancia de la vida que Dios nos ha prometido?

 

Tenemos que revisarnos, porque lo que estamos viviendo no es lo que dice la Biblia, leemos la Palabra pero no hacemos lo que dice o no lo creemos. Si nuestro Cristo dice que El vino a darnos vida en abundancia, ¿qué pasa con nosotros que no estamos viviendo esa vida en abundancia?; y me refiero a la abundancia en todos los aspectos, en paz y tranquilidad.

 

Nunca se nos va a revelar el poder de la gracia si nuestros problemas están por encima de lo que dice la Palabra. Tu problema no es más grande que Dios, tampoco lo es tu situación.

 

Gracia es aquello que se otorga gratuitamente, ocasiona placer, delicia, da belleza a la personalidad, a sus actos y a sus palabras. Cuando nos movemos bajo el poder de la gracia, nuestra manera de hablar cambia, nuestra manera de mirar cambia. Cuando conocemos a alguien, no toma mucho tiempo el darse cuenta si esa persona camina bajo la gracia. Y el orgullo da un poder como si fuera el de la gracia, que es un don merecido a los hombres.

 

Lucas 2:52 (RV1960) “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”.

 

Gracia significa activar a Dios dentro de nosotros.

 

El que camina en la gracia no es egoísta ni envidioso. La gracia de Dios nos hace ser genuinos delante de Dios y genuinos delante de los hombres. Muchos decimos que sanamos enfermos y que profetizamos, pero, ¿dónde está el poder de la gracia?

 

Hay contienda y rebeldía en nosotros porque no estamos caminando en el poder de la gracia. Jesús trabajaba para encontrar gracia en Dios. La gracia es un don divino y es revelada por Cristo.

 

Juan 1:17 (RV1960) “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

 

Pablo anduvo detrás de la gracia y la buscó.

 

Romanos 1:1-5 (RV1960) Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre”.

 

Un líder sin la gracia de Dios tiene problemas. La gracia viene por la obediencia y por la fe. Las personas que no tienen fe no caminan en la gracia. Cuando Dios te llama, obligatoriamente te equipa con Su gracia.

 

Para entrar en la gracia, tienes que entrar en la dimensión de la redención de Jesús. Y esta dimensión se refiere a morir a nosotros. Esta gracia no se activa si hay lucha en nuestra carne. Debemos ir a la cruz, dejar nuestros pecados y entrar en la redención. Tenemos que ir a la cruz para que Dios nos dé la gracia.

 

El poder de la gracia no quiere saber nada ni de nuestro yo ni de nuestra carne. El que anda en gracia siempre está presto a ayudar y a servir. El que anda en el poder de la gracia no busca lo suyo, no es el primero, sino que lo son los necesitados.

 

Efesios 1:4-10 (RV1960) … según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

 

Nuestro propósito es ser alabanza de la gloria de Su gracia. La gracia de Dios es un don tan divino y tan importante, nos predestinó para que diéramos alabanza a Su gracia.

 

Necesitamos de Su gracia para ser aceptados en Él. Mientras permanezcamos en el pecado, Dios no activa en nosotros el don de la gracia, y no podemos ser bendecidos ni prosperados. La gracia nos hace sabios e inteligentes.

 

Todo lo que necesitamos en nuestras vidas se encuentra en la gracia de Dios.

 

La gracia nos hace conocer la voluntad de Dios y cuando no la conocemos, estamos perdidos.

 

La gracia de Dios no nos deja ser pasivos y nos pone a trabajar como locos. Mientras más caminamos en la gracia, más inquietos seremos en las cosas del Señor.

 

1 Corintios 15:10 (RV1960) “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo”.

 

La gracia nos da poder, autoridad y dominio. Cuando estamos en la gracia, ni siquiera tenemos que evangelizar porque la misma gracia lo hace. Muchos religiosos piensan que por la cantidad de obras que hacen están salvos, mas el resultado de andar en la gracia es hacer la obra. Las obras hay que hacerlas bajo el don divino de la gracia.

 

Romanos 11:6 (RV1960) “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra”.

 

Necesitamos la gracia para hacer las obras. Es un don eterno, ideado desde la eternidad y cuando caminamos en ella, lo sobrenatural tiene que seguirnos. La gracia, igual que la fe, son dones eternos que Dios nos dio antes de hacernos. Sin fe y sin gracia no vemos lo sobrenatural.

 

2 Timoteo 1:7-9 (RV1960) “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”.

La gracia es gratuita pero tiene un sacrificio. ¿Cuál es el sacrificio?

  • Morir a nuestro yo.
  • Solamente se activa por la intimidad con Dios. Mientras más intimidad con el Padre, más se activa el don de la gracia en nosotros.

    Hay niveles de gracia, como los hay de fe, de unción y de gloria. Es por esto, que hay sitios donde la gracia no nos dará la llave para entrar y es porque necesitas otro nivel de gracia. Hay cosas que no podremos hacer y es porque necesitamos niveles de gracia para cada cosa.

    Romanos 3:24 (RV1960) “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”.

     

    Romanos 5:21 (RV1960) Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro”.

     

    Dios Padre es la fuente de toda gracia, Dios Hijo es el único canal de la gracia y el Espíritu Santo es el que manifiesta la gracia.

     

    Zacarías 12:10 (RV1960) “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”.

     

    Tanto la gracia como la fe, son dones y espíritus. También crecen conforme a nuestro nivel de intimidad.

     

    Hageo 2:9 (RV1960) “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos”.

 

Y es porque la gloria va de nivel en nivel. Mientras más nivel de gracia, más nivel de fe y de gloria tenemos. Estos niveles se obtienen poco a poco y con el tiempo. Es por esto que la gloria postrera de esta casa será mayor que la primera. Cuando empezamos, nuestra gracia y nuestra fe eran pequeñas, y conforme van creciendo, la fe, la gracia y la gloria, es lo que asegura que nuestra gloria postrera será mayor.

 

Para lograrlo, necesitamos pasar tiempo con Dios.

 

Gracia es la habilidad dada por Dios para tener lo que nunca hubiésemos podido obtener con nuestra propia fuerza.

 

Dentro de la dimensión de la gracia, los hombres se mueven a tu favor. La gracia nos hace irresistibles y nos reviste, es por esto que la gracia solamente se encuentra en intimidad. En este lugar crece nuestra fe y nuestra obediencia.

 

La gracia de Dios nos garantiza la sobreabundancia en todo y el caminar en lo sobrenatural. La gracia mueve el corazón de Dios y no quiere nada con la rebeldía ni con nada de nuestra alma.

 

Estamos más pendientes de hacer obras que de cargar la gracia. En la unción podemos ser incluso envidiosos, pero en la gracia no existe eso.

 

El vivir bajo el poder de la gracia significa manifestar los dones del Espíritu Santo. La gracia nos habilita para hacer lo que tenemos que hacer sin importar que no tengamos fuerzas, ni nuestra debilidad.

 

2 Corintios 12:9 (RV1960) “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.

 

Cuando caminamos en la gracia, nuestras debilidades no nos hacen oposición. La gracia de Dios atrae el poder de Cristo para levantarme en mis debilidades. La gracia entra por la intimidad y la fe que tengas en Dios, y se activa y recibe por la humildad. Donde no hay humildad no hay poder de la gracia.

 

Vemos la gracia desde el Antiguo Testamento, Noé halló gracia delante de Dios.

 

Salmos 84:11 (RV1960) “Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad”.

 

Somos salvos por gracia, la cual Cristo trajo a través de la cruz, pero necesitamos sacrificio para dejar el pecado.

 

El apóstol Pablo fue el que más estudió sobre la gracia, y fue apóstol de apóstoles. Cuando cargamos con el poder de la gracia, los favores son para nosotros. El que no tiene la gracia consigo, es odioso, raro, amargado, seco, mientras que la gracia embellece nuestra personalidad.

MensajeMonte de Dios

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