La vida es un privilegio, pero vivirla en plenitud es una bendición. Mensaje del Apóstol Miguel Bogaert

Unos de los secretos de la vida es reconocer como individuos cuáles son nuestras prioridades, porque esta es la clave para saber tomar decisiones.

Si queremos vivir una vida en plenitud debemos saber cuáles son nuestras necesidades. Cuando no sabes tus prioridades nunca vas a saber tomar decisiones. Por esta razón no vivimos en bendición.  

Tu vida camina por decisiones conscientes o inconscientes.  Siempre buscamos a quien culpar de nuestras decisiones, porque se nos hace más fácil ocultarla que reconocerla.

Toda persona que está viviendo o sobreviviendo, es alguien que está viviendo escondido, porque no ha querido reconocer.

Conforme sean tus decisiones serán tus éxitos, y conforme sean tus éxitos así serán los valores de tu vida.

Los creyentes hemos olvidado lo que significa la palabra éxito en nuestra vida, nuestro esfuerzo no lo estamos demostrando que somos hijos de Dios, nos da lo mismo vivir en éxito o no.

Por eso no demostramos los valores de la vida, porque no somos exitosos. El tener éxito no es tener cosas materiales.

Éxito significa hacer el propósito que Dios tiene contigo y llevarlo a su destino.

La gente conformista es una persona rutinaria.

Génesis 3:22

22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

En nosotros hay una decisión interior que Dios nunca va a tocar. Nuestras decisiones dirán quiénes somos.

Tres palabras más importantes de la vida.

  • Si
  • No
  • Impaciencia

Nuestra mayor necesidad es nuestra prioridad. Y la primera necesidad que debemos tener es que somos hijos de Dios. Cuando entiendes esto, todas tus decisiones serán de bendición.

El hacernos impacientes es la bomba atómica de satanás. La carne ejecuta en la impaciencia.

Estas deben ser nuestras necesidades:

1.  Nuestra prioridad en la vida es saber que somos hijos.

2.  Saber y entender que Dios tiene un propósito con sus hijos.

Salmos 138:8

Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.

Cuando le demuestro a Dios que soy hijo (a), cuando le doy una adoración en el espíritu.

Mis decisiones determinarán mi estilo de vida y mis valores.

Jeremías 18:1-6

Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.

Cuando estás en Cristo, estás en Sus manos y Él te prepara y te forma lentamente para que empieces a cumplir tu propósito.

En el proceso nos olvidamos qué decidir y nos desesperamos. Debemos entender cuál es el propósito de nuestro llamado, esto debe ser una prioridad. Cuando sabes cuál es tu propósito tomarás buenas decisiones. Cuando no conoces tu propósito y tu llamado tus decisiones son erróneas.

Proverbios 16:9

El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.

Todo en Dios es poco a poco, de nivel en nivel, y si brincas uno de estos pasos, se te hará difícil y volverás atrás. Los procesos son necesarios porque dejan cicatrices, y es la prueba de las batallas ganadas.

Nunca permitas que nadie te menosprecie por lo que cargas de Dios.

Cuando no sabes cuál es tu llamado y propósito siempre serás competitivo.  

En la preparación como vasijas entra la desesperación e impaciencia. Cuando estás fuera del tiempo y la voluntad de Dios siempre te traerá problemas.

Muchas veces queremos ayudar a Dios en lo que Él prometió, pero no entendemos que no es con nuestra fuerza. Cuando Dios te da una promesa a ti no te corresponde ir por la promesa, sino prepararte para obtenerla, y esto significa pasar por el proceso. Dios te va a procesar para lo que te llamó. Por eso procesó a José.

Cuando Dios te va usar en algo, el proceso será para perfeccionarte, por eso te pondrá lija al lado.

Para tu gobernar en tu llamado debes tener autoridad.  La autoridad, el poder y el dominio vienen por el proceso.

Daniel tenía un propósito y un llamado, Dios nunca le dijo por lo que él iba a pasar, porque era un proceso obligatorio. Tú decides el tiempo de tu proceso.

Jesús pasó su proceso.

Deuteronomio 25:17-18

17 Acuérdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino, cuando salías de Egipto; 18 de cómo te salió al encuentro en el camino, y te desbarató la retaguardia de todos los débiles que iban detrás de ti, cuando tú estabas cansado y trabajado; y no tuvo ningún temor de Dios.

Para que Cristo trabaje debe de haber una visión, por eso dice que el pueblo sin visión perece. Hay gente que por no aplicar la Palabra se quedan atrás, por eso tantos propósito robados por el espíritu de Amalec. Y esto es por no tomar decisiones sabias y por la impaciencia.

La condición en la que ahora estás en tu vida ha sido por tus decisiones. Si quieres cambiar tu estilo de vida, la palabra imposible debes sacarla de tu vocabulario y proponte nuevos desafíos.

MensajeMonte de Dios

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